jueves, 1 de octubre de 2020

ISABEL DÍAZ AYUSO SE DECLARA EN REBELDÍA

 Por Olga Rodríguez.  

30 de septiembre de 2020


El PP de Madrid desliza un mensaje que contrapone la economía a la salud, como si fueran dos asuntos desvinculados y enfrentados. La realidad es otra: No habrá mejora sólida en la economía madrileña si no se cuida la sanidad públic.


 A la vista de sus movimientos, el Gobierno de Ayuso parece empeñado en evitar el confinamiento de los barrios y municipios ricos de Madrid, aún a riesgo de seguir contribuyendo al aumento de contagios en toda la región. Solo así se explica el juego que ha seguido estos días, a modo de dónde está la bolita, con una clara prioridad: tener conflicto y ganarlo, evitando impulsar un confinamiento que le suponga impopularidad en determinados sectores, contribuyendo posiblemente a que el apoyo social a las medidas de prevención disminuya y mostrando que no quiere acatar decisiones del Gobierno central, aunque eso suponga evadir la responsabilidad de adoptar un pacto y las medidas necesarias para doblegar la curva de contagios.  

 

Tras diversos intentos de diálogo y negociación, el Gobierno de Sánchez ha recurrido al Consejo Interterritorial de Salud, donde las comunidades autónomas han aprobado el plan del ministerio de Sanidad que supone, entre otras cosas, el confinamiento de aquellas áreas con más de quinientos contagios por cada cien mil habitantes, lo que en la práctica implica confinar diez ciudades, todas ellas pertenecientes a la Comunidad de Madrid. El plan ha tenido los votos en contra de Galicia, Madrid, Andalucía y Catalunya, la abstención de Murcia y los votos a favor del resto, incluida Castilla y León, con gobierno de coalición PP–Ciudadanos. El Gobierno madrileño ha reaccionado afirmando que semejante decisión carece de validez jurídica y ha amenazado con incumplir la orden.

Expertos de todo signo están de acuerdo en que es preciso actuar ya para evitar que las infecciones aumenten aún más, pero los dirigentes de Madrid, la región con más casos por habitante de toda Europa, pretenden otros planes. Primero pidieron ayuda al Gobierno central, con el que compartieron rueda de prensa, después tensaron la cuerda, más tarde dijeron aceptar un preacuerdo y veinticuatro horas después, este miércoles, anunciaban que no estaban de acuerdo con el principio de acuerdo que habían aceptado. Aun así en Twitter el vicepresidente y portavoz Ignacio Aguado, de Ciudadanos, seguía manteniendo como tuit fijado –es decir, priorizado para que sea el primero que se vea– su mensaje del día anterior: 

"Satisfecho por haber alcanzado un principio de acuerdo con el Gobierno de España para abordar de forma conjunta la batalla contra el virus. Espero que se ratifique en el Consejo Interterritorial. El diálogo da resultado. La unidad salva vidas y empleos". 

Pero no hubo ni unidad ni abordaje conjunto. Su Gobierno, el de Madrid, no solo no ratificaba el acuerdo en el Consejo Interterritorial de Salud, sino que votaba en contra.

Nada de esto se entiende sin ser conscientes plenamente de la naturaleza del PP madrileño, de Ayuso y de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez –conocido también como MAR– curtido en batallas como mano derecha de José María Aznar cuando éste era presidente del Gobierno español. Hoy en día Aznar es presidente de la Fundación FAES, que precisamente este miércoles señalaba "el valor simbólico" que tiene que "un catalán socialista" como el ministro Illa "amenace con cerrar Madrid".

Decía Oscar Wilde que no conviene discutir con un idiota porque éste te hará descender a su nivel, y en el fango los idiotas siempre tienen más experiencia. En un contexto de pandemia el Gobierno de Madrid ha planteado conflicto con el objetivo de que haya revolcón en el barro, para que desde fuera no se distinga si en medio de la confusión hay quien intenta el diálogo.

El empeño del PP madrileño por saquear lo público viene de lejos, con años de recortes, y está por encima de las exigencias científicas actuales para paliar los efectos de la COVID-19. Con sus políticas ha segregado los barrios con menos renta per cápita, dejando fuera del confinamiento las áreas más adineradas. A pesar de las evidencias, no ha contratado los rastreadores necesarios. Faltan docentes y personal sanitario. Tampoco ha fortalecido la red de metro.

Sus prioridades son otras. Siguiendo su línea de favorecer al sector privado y la especulación urbanística, este jueves pretende aprobar una reforma de la ley del suelo, sin debate ni posibilidad de enmiendas, que suprimirá buena parte de las licencias, algo que han criticado diversos ayuntamientos, asociaciones vecinales, sindicatos, colectivos ecologistas y agrupaciones de la oposición política regional.

El PP de Madrid desliza entre líneas un mensaje falaz que contrapone la economía a la salud, como si fueran dos asuntos desvinculados y enfrentados. En el mundo de la diplomacia internacional es bien sabido que hay actores que solo están dispuestos a negociar con voluntad cuando el precio de no tener paz les resulta más alto que el de tenerla. He aquí la cuestión de los días de atrás: Cómo hacer entender al Gobierno de Ayuso que no habrá a medio plazo una mejora sólida de la economía madrileña si no se cuida la salud de todos. 

Ahora queda por comprobar si al Ejecutivo de Madrid, como amagó anoche, le parece más conveniente el precio de incumplir una orden ministerial que el coste de acatarla. El hecho de que su consejero de Sanidad haya acusado al Gobierno central de tener prisa por "intervenir Madrid, no por combatir el virus", empleando ese término -intervención- indica que existe en sus filas la tentación de plantear el conflicto como un problema territorial.

Los barrios del sur, mientras tanto, siguen reivindicándose. Por segundo jueves consecutivo, las áreas de Madrid afectadas por la segregación saldrán a la calle para decir "no al confinamiento de clase" y para pedir los recursos sanitarios que las autoridades madrileñas les están negando.

jueves, 17 de septiembre de 2020

¡SAQUEN A LA EXTREMA DERECHA DE LAS INSTITUCIONES!

 Publicado en CTXT el 16/09/2020

''Las barbaridades que ha soltado en estos dos años Pablo Casado han convertido a un partido que se reivindica como 'moderado' (sic!) en la marca blanca de Vox''. Esto pensamos de Ayus.

 


El peligro de pactar con la extrema derecha es que un día te levantas diciendo cosas de extrema derecha. En CTXT lo teníamos claro y no paramos de avisar al respecto. Las últimas declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, son una prueba más de la deriva neofascista del PP. No se trata de un caso aislado: las barbaridades que ha soltado en estos dos años Pablo Casado han convertido a un partido que se reivindica como “moderado” (sic!) en la marca blanca de Vox.

Culpar al “modo de vida” de los inmigrantes de la subida de contagios en Madrid, como hizo el 15 de septiembre Díaz Ayuso, no es únicamente una salvajada xenófoba que no se sustenta en ningún estudio científico. No cabe duda de que es un intento más de desviar la atención de la pésima gestión de la crisis que está haciendo la presidenta madrileña. Una gestión, cabe repetirlo, que está poniendo en riesgo la salud y la vida de millones de madrileños. Sin embargo, es algo más: es la prueba fehaciente de que el PP ha adoptado los recursos retóricos y las ideas-fuerza de la ultraderecha global. Ya con total naturalidad. Sin disimulo ni pudor alguno.

Las palabras de Ayuso, que recuerdan mucho a las que pronunció en su día Manuel Valls sobre los gitanos, podrían haber sido dichas por Abascal, Trump, Bolsonaro, Orbán o Salvini. Detectar un enemigo débil, señalarlo, culpabilizarlo: esto es lo que hace la ultraderecha. Y era lo que hacía también el fascismo hace casi un siglo. Entonces eran los judíos, los gitanos y los rojos, ahora son los migrantes, los pobres, los nacionalistas periféricos... Cabe recordar que en el auge de la extrema derecha y en la ultraderechización de partidos de la derecha tradicional, como es el caso del PP, han contribuido, y mucho, los medios de comunicación, que han naturalizado a los nuevos fascistas como una opción más. Ahora sirve de poco verter lágrimas de cocodrilo: todos tienen su parte de responsabilidad. Que las asuman.

CTXT siempre defendió el cordón sanitario para evitar que la extrema derecha entrase en las instituciones. Ni el PP ni Ciudadanos, interesados solo en conservar o tocar poder para seguir con su gestión ultraliberal de siempre, escucharon estos avisos. De la postura del PP, en realidad, no podemos extrañarnos. El grupo salvaje liderado por Abascal es la marca parda del PP: sus principales impulsores en la sombra son José María Aznar, Eduardo Serra y Rafael Bardají. Lo de Ciudadanos, un partido que es miembro de los liberales europeos junto a Macron, resulta más difícil de entender. Pero el partido favorito del IBEX-35 tiene aún la posibilidad de volver sobre sus pasos, empezando por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Los grandes empresarios y el PSOE, como partido de Gobierno, deben presionar a Ciudadanos para que rompa sus pactos con Vox y abandone la senda del odio. Si realmente quieren defender sus intereses particulares y el interés general, no pueden aceptar que las instituciones democráticas estén en manos de la extrema derecha. Aquí nos jugamos mucho más que un puñado de contratos públicos o un punto más o menos de beneficios trimestrales; nos jugamos la convivencia, el Estado de Derecho y la democracia. Hoy más que nunca, la única política posible es desalojar a los fascistas y sus cómplices de las instituciones.

 

martes, 7 de julio de 2020

Juan Carlos I encargó en Zarzuela "crear una estructura" para ocultar a Hacienda 100 millones de dólares

"El rey no estaba cómodo con la cuenta en Suiza... era una bomba de relojería", sostiene su gestor ante el fiscal suizo, quien sospecha que el dinero pudo ser una comisión por la adjudicación a empresas españolas del AVE a La Meca. 

Recopilación de TWITTER sobre el tema:

Corinna Larsen ha declarado ante la justicia suiza que Juan Carlos I le dio 65 millones de euros por "gratitud"

Para que lo entiendanlos fachas: con ese dinero se puede comprar 108 casas, como las de Pablo Iglesia e Irene Montero en Galapagar.










A propósito de la defensa del periodismo a Vicente Vallés. El nivel del periodismo es penoso. (IV)


RECOPILACIÓN DE TWITTER:













A propósito de la defensa del periodismo a Vicente Vallés. El nivel del periodismo es penoso. (III)

RECOPILACIÓN DE TWITTER:






















domingo, 5 de julio de 2020

A propósito de la defensa del periodismo a Vicente Vallés. El nivel del periodismo es penoso. (II)

RECOPILACIÓN DE TWITTER:





Dice Ana Pastor que "señalar a periodistas es lamentable". Es decir, que debemos tragarnos toda la basura que suelta Inda o Vallés, digerirla sin agravio, no rechistar, aunque conviertan los medios en un estercolero. No, Pastor, ante la inmundicia informativa no vale con taparse la nariz. No nos olvidemos que la Pastor (Ana) periodista cobra de Atresmedia, propiedad de una familia catalana de muy de derechas. No se nos olvide a quien le debe pleitesía la Ana Pastor (periodista).
Ese corporativismo de Ana Pastor es indicativo de su calidad periodística. O sea, entre periodistas se pueden decir de todo. Pero pobre del que, sin serlo, se atreva a criticarlos. Ellos tienen la exclusiva. El que tenga otra profesión, queda inhabilitado.
El rey es inviolable, la justicia intachable, los medios irreprochables. Democracia plena.
¿Sabéis cuántos periodistas salieron a denunciar y cuántos ofendiditos tuitearon para solidarizarse con la víctima? Exacto.
¡Ahora resulta que no se puede criticar a un periodista, tócate los cojones!
¿Sabéis dónde estaba el periodismo corporativista mientras se censuraba a colegas por ser incómodos para la derecha, mientras se le quitaban programas y se les negaban espacios en los medios? Exacto.
¿Sabéis qué hacían los periodistas ofendiditos mientras en este país se difundían pruebas falsas, se fabricaban informes y hasta se llegaban a publicar las ecografías del embarazo de una política? Exacto.
¿Sabéis a qué se dedicaba el periodismo tiquismiquis mientras se ejecutaba el plan para desacreditar una fuerza política, para torcer unas previsiones electorales, torpedear un gobierno de cambio y en definitiva subvertir la democracia desde los medios? Exacto.
Algo funciona mal en la conciencia del periodista que se indigna cuando se denuncia la guerra sucia mediática y calla cuando se asesina a un colega en Irak o se descuartiza a otro en un consulado saudí.
En España los únicos que deben ser intocables son los periodistas. Mucho ofendidito por las críticas que recibió Vicente Vallés. La primera Ana Pastor. Querida, si el periodismo no tiene que ser objetivo al menos debe ser honesto. ¿Pa cuando hablarás de Inda el amigo de Ferreras?
Llamarlo periodismo es un insulto a la profesión. Los periodistas critican el nivel de los políticos, ven la paja en ojo ajeno pero incapaces de ver la viga en el propio. El nivel del periodismo es penoso.
Aquí no se puede criticar a periodistas, ni a la monarquía, ni a los jueces. Aunque todos ellos sean parte de un caduco sistema corrupto postfranquista que acabaron con la República y que no quieren que en España haya democracia de una vez por todas