El 17 de septiembre del 2010 escribí “UNA JUGADA BAJA, SUCIA Y MEZQUINA DE UN EMPRESARIO QUE CREE ESTAR POR ENCIMA DE DIOS” refiriéndome a Antonio Jesús Díaz García, director del Centro de Reconocimiento de Conductores de Isla Chica, Huelva que realizó una bajeza de las que suele hacer y aprovechando que mi esposa salió de vacaciones, le dio baja del centro y la notificó a la seguridad social como baja voluntaria.
Mi esposa lo denunció por despido improcedente ante el Juzgado de lo Social Número 1 de Huelva y ayer 9 de diciembre se realizó un Acto de Conciliación de cuya Acta recojo: “La parte demandada reconoce expresamente la improcedencia del despido de la parte actora, pero hace constar que no le es posible proceder a su readmisión, por lo que las partes convienen en que se extingue la relación laboral en fecha 18-10-10 y que la parte demandada le abonará en concepto de indemnización por el despido la cantidad….”
Esto es sólo la primera victoria sobre este personaje que ha ido por la vida haciéndose pasar por buena gente, que ayuda al necesitado y que en realidad es un explotador que paga a médicos y psicólogos míseros sueldos.
Puede preguntarse a todos los facultativos que han trabajado en los centros de su propiedad, profesionales todos, cuál era su sueldo en el tiempo que trabajaron en el centro (algunos por periodos de 1 a 2 años) y quedará demostrada la explotación a que han estado sometido.
Médicos que trabajaron sus 40 horas semanales por 700 u 800 euros y a veces por menos. Psicólogos que se les pagaban 10 o 15 euros por las sustituciones de un día de trabajo. ¿Se puede considerar esto correcto? Está el caso de una psicóloga que se le pagaba 5 euros para que fuera una tarde desde Huelva al centro de reconocimiento de Cartaya a realizar los exámenes psicológicos a los pacientes. ¿No parece esto sacado de un país de África?
En algunos de estos casos el director del centro se ha cuidado sus espalda y al contratar al facultativo por un mísero sueldo, le ha obligado a que éste le entregue factura por los servicios realizados como haciendo ver que el facultativo es un autónomo y pasándole la responsabilidad al facultativo, lavándose él las manos como Poncio Pilatos.
Muchos de los facultativos que han brindado sus servicios en este centro no han tenido siquiera un contrato laboral.
Esta es la radiografía del verdadero Antonio Jesús Díaz García. Yo pienso que al final la razón y la verdad se impondrán y la justicia lo pondrá en su justo lugar: en el estercolero. Esperemos que así sea. El pueblo de Huelva debe conocer a este personaje y estar atento.